¿Cómo suceden las cosas en #ubuntu en ese #soyxqosmos?
- Susana de la Sierra escribe en el diario Montañés...
Era justo el plan que tenía para esta tarde
— Inés Andrés (@lajaines) August 22, 2020
- Y de ese plan, Inés nos comparte
Así que, si lo vemos así, es sencilla y es pequeña, porque hay mucho amor en la peli y mucho de las cosas pequeñas que nos sustentan como humanos. Rosa es madre, hija, hermana. No sé si hay palabras que encierren más amor que esas tres. Vive para los demás y cerca de los 45 se da cuenta de que, por fin, quiere ponerse a ella por delante, que no es lo mismo que por encima. Amarse a una misma. ¿Sencillo? ¿Pequeño? No sé si hay algo más complejo que ser madre, hija y hermana. No sé si hay conquista más épica que lograr quererse a una misma. O empezar a hacerlo, porque no suele ser tan simple como que una epifanía nos permita poner nuestra vida del revés. El camino es bastante más complicado. Y eso daría para otra historia.
La que aquí nos cuenta Bollain pretende, me repito, ser sencilla y pequeña. Como una breve golosina, que conjuga amargor y dulzura, sin vocación de ser una gran historia pero que, precisamente por eso, lo es. Porque cuando Rosa decide detener el mundo que gira a su alrededor gracias a ella, cuidadora de todos menos de sí misma, comienza a descubrirse, a mirarse, a saber quién es y qué es lo que quiere. Una mujer que establece su lugar en el mundo. ¿No es eso una gran historia?
Es sencillo conectar con Rosa. Si alguien niega que las mujeres cuidamos, muchas veces en perjuicio de nuestro propio cuidado, es que no quiere ver cómo funciona este mundo. Pero conectamos por muchas más cosas. La peli se sustenta en emociones en las que nos vemos. Comprender que a veces los hermanos no están, pero a la vez son hogar, refugio y todo. Verse en la mitad de la vida y tener que empezar de cero, con el sabor a fracaso pegado al paladar. Recordar lo que es ser una hija veinteañera que creyó ver la decepción en los ojos de su madre. Intentar aliviar la soledad de un padre que nos necesita más de lo que podemos enfrentar.
A mí, además, me es inevitable conectar con Rosa. Tengo 43 y no me he sabido querer, ni mucho, ni bien. Pero podría decirse que llevo un tiempo viviendo mi propio noviazgo conmigo misma, trabajando mis votos para prometerme de verdad algo que pueda cumplir y no engañarme por más tiempo. No soy madre, pero sí hermana, hija y tía. Y sé lo grande y complejo que es eso. He puesto a otras personas por delante muchas veces. Y por encima, demasiadas. He cargado con pesos que no me correspondían a mí sola. Incluso he recordado aquel momento en el que pensé que un ritual de boda individual, quizá no estaría mal como inicio de etapa vital.
Cuando salí de casa de mis padres tenía 25 años y ninguna necesidad de hacerlo a ojos de mucha gente que no entendía que una mujer joven se fuese a vivir sola porque sí, sin casarse, sin moverse a otra ciudad, sin tener una mala relación con su familia. En las sucesivas comidas, meriendas y cenas inaugurales que preparé en casa, todo el mundo comentaba la suerte que tuve de encontrarla, lo bonita que era, lo apropiado de la distribución… A mí me parecía más importante lo que estaba pasando en mi vida que la casa, pero nadie aludía a ello. No hubo brindis deseando felicidad, ni enhorabuenas, ni buenos deseos. “Parece ser que tengo que casarme para que la gente vea lo importante que es esto. ¡Como no lo haga conmigo misma!”
“Hazlo. Cásate”. Le dicen a Rosa al oído en una de las escenas que más me ha emocionado. Lo grande que tiene el cine es que, además, se te filtra por dentro y perdura. Yo me llevo las palabras puestas para susurrármelas cuando flaquee en mis caminos:
Prometo escucharme. Prometo cuidarme. Prometo quererme.
Prometo amarme y respetarme todos los días de mi vida.
Inés
Andrés
- Desde Cartagena
LA BODA DE ROSA
Excelente película de Izíar Bollaín que toca emociones, es una oda al amor propio, a la autoestima, pero
en un sentido muy positivo, sin dramatismos, que lleva al crecimiento personal, a querernos para poder querer a los otros.Es un elogio a la familia, nos
presenta una familia compleja, en realidad como cualquier familia en la que hay
de todo, padres mayores que se quedan solos, problemas económicos, problemas de
adicciones, paro… pero a pesar de todo, deja buen sabor de boca porque el amor
de sus miembros está ahí.
En el ámbito en que estoy
colaborando con familias desestructuradas todos esos problemas inciden con
mayor firmeza, sus miembros son más vulnerables y especialmente las mujeres que
en muchos casos sí que deberían apretar el botón nuclear que las liberara, ese
es uno de los muchos cometidos que tenemos en la Asociación Rascasa.
Excelente interpretación de
Candela Peña y demás actores. Película con ritmo que mantiene la expectación
hasta el final.
La canción de Rozalén “Que no, que no” todo un acierto, que sí que sí
Vicepresidenta Asociación Rascasa
- Las cosas de twitter y el #claustrovirtual
Lo primero que quiero aclarar, es que este comentarios es una tarea impuesta por Mercedes Ruiz en Twitter. Ya he leído algún comentario y tengo que reconocer que desatendí mi blog cuando me di cuenta de que lo de escribir no era lo mio.Que la has visto y no nos pasas nada ??? Menudo valenciano 😉 esperándote me quedo
— mercedes ruiz #educacion 🍏 (@londones) August 23, 2020
Después del estado de alarma hemos aprovechado para ir al cine cuando hemos podido. Hemos visto varias películas interesantes entre una oferta bastante escasa. Cuando vi que en mi claustro virtual se movían los comentarios sobre el estreno me apeteció verla, pero no sabía muy bien de qué iba, solo sabía que se había rodado en la Comunitat Valenciana y eso era bastante motivación para verla.
La historia, casarse con uno mismo, es ingeniosa. Todos necesitamos de vez en cuando querer casarnos con nosotros mismos.
Como dice José María Ruiz @jmruiz, los guiños berlanguianos son divertidos, aunque yo solo soy capaz de pensar en ello cuando lo leo escrito por otros. No sé qué hago escribiendo este comentario porque soy bastante plano en el ocio, me gusta o no me gusta. Esta me gustó.
Es posible que la situación que me ha hecho participar en la conversación de twitter y escribir este comentario ha sido el tratamiento sociolingüístico que hace la directora, con el que me identifico.
Los personajes utilizan una lengua u otra según con quién estén. Es una situación que se da en mi propia familia a diario.
Rosa habla en valenciano en el trabajo y con los vecinos. Su hermano también habla en valenciano con su hijo pero no con su exmujer.
Los hermanos hablan entre ellos y con su padre en castellano.
Rosa habla en castellano con su hija.
Vi la película en Kinépolis de Valencia y agradezco que la copia fuese la original. No estaba subtitulada.
Parece que en Alicante se ha distribuido una copia totalmente doblada. Cosa que me parece impresentable, más cuando en Salamanca y en Burgos se ha proyectado una versión original, subtitulando los diálogos en valenciano.
- "Por alusiones" recomiendo leer el enlace de la mirada de la película de Jose María...
Comparto una opinión personal sobre #LaBodaDeRosa #cineyeducacion #CeroenConducta @festivalmalaga https://t.co/KfYN8SaY0J
— José María Ruiz (@jmruiz) August 22, 2020
...
Pero la potente autenticidad de esta película se construye a base de parecer lo que no es, como hacen los buenos impostores. ... (Busca la entrada original.-)
- Desde Cartagena nos escribe Julia
- Vuelve Ainhoa con su mirada inquieta a traer sus reflexiones a #cineyeducación
Zurciendo heridas abisales
— ainhoa (@ainhoaeus) August 24, 2020
con hilos
luminosos#ClubSeis #cineyeducacion#LaBodaDeRosa
Recordando antiguas costumbres tuiteras de las tardes de sábado ;-) 😘 pic.twitter.com/rf5bgjf3fQ
- Desde Cartagena, Diego nos trae su reflexión
De nuevo Icíar Bollaín pone el dedo en la llaga y nos plantea un tema para agitar nuestras conciencias. En tono de comedia nos sitúa ante la tragedia que puede convertirse nuestra vida cuando, si no reaccionamos a tiempo, circunstancias de todo tipo (laborales, familiares, sentimentales...) pueden llegar a condicionar nuestro día a día y esclavizarnos cruelmente hasta el punto de anularnos como personas y hacer perder nuestra propia identidad. "La boda de Rosa" es un revulsivo para reivindicar el buenyoísmo al que todos tenemos derecho. Excelente interpretación de todo el elenco de actores. Una película muy recomendable.
- Las Bibliotecas de la mano de Felicidad Campal y José Luis Sánchez
🎬 Cerramos la semana con un post de #cine #educación y #bibliotecas
— BiblogTecarios (@BiblogTecarios) August 28, 2020
✍️Firmado por @fcampal, que hace una triple invitación.
Nosotros sólo podemos invitaros a leer y aceptar:
🎥'Luces, cámara, cine, educación y bibliotecas: ¡volvemos!'https://t.co/IaXOEjuPJw
- Los profesores de Lengua marcan el doble disfrute, la película y leerlos después...Toni Solano
26 agosto 2020
La boda de Rosa: mujeres que pinchan y cortan
En El vizconde demediado, la primera de esas novelitas, encontramos a un noble al que un cañonazo ha partido en dos, quedando en cada mitad las virtudes y los defectos separados. Los personajes de la película de Bollaín tienen también esa dualidad marcada, tan terribles como tiernos en pensamiento o en obra, polarizados en su propia interioridad, lejos del mundo de buenos y malos al que nos tiene acostumbrados el cine comercial. No sabemos si el anuncio de la boda de Rosa es el cañonazo que nos los muestra desgajados, pero nos gustaría pensar que el sacramento quizá sirva de sutura para muchos de ellos.
Creo que muchos conocen la segunda de las novelas, la de El barón rampante, ese joven aristócrata que decide un día encaramarse a un árbol y no volver a pisar el suelo. Rosa es la baronesa rampante, la hidalga que, en un destello de lucidez, en un arrebato de voluntad, se alza sobre ese fango que la tiene atrapada para aferrarse al mechón de la Fortuna, que todos sabemos que pasa fugaz y hay que asir con presteza para no claudicar ante el funesto destino. Estará tentada en más de una ocasión para bajar de las copas de sus sueños, estará a punto de apoyarse en una rama muerta o quebradiza, pero la voluntad son las alas de la vida y poco se resiste a su poderoso vuelo.
La tercera novela, El caballero inexistente, es la más críptica, la más oscura, pues relata el deambular de una armadura vacía, sin caballero en su interior. ¿Es nuestra protagonista una carcasa vacía? ¿Se puede vivir sin alma, vivir en alma ajena? Suena poético, pero en la vida real muchos viven sin vivir en ellos, viven para otros, por otros. ¿Cuál es el límite de nuestra renuncia? ¿Hasta qué punto podemos entregar nuestras vidas a los demás sin perder la nuestra? Es, como digo, el mensaje más triste del filme, el que te deja rumiando en silencio cuando se apagan las luces.
Pero no os engañéis, La boda de Rosa es mucho más que todas esas alucinaciones que os he contado, más producto de mis propias lecturas que de la intención de sus creadores. Es un canto a la libertad, a la locura, al libre albedrío. Es una lección de amor en todas sus vertientes: fraterno, filial, amistad... Es una reivindicación de la herencia, de la transmisión de emociones de madres a hijas, una reivindicación también de la nostalgia de una infancia en la que creemos que el futuro se puede coser igual que una tela. Pero, sobre todo, es una película de mujeres, de mujeres en positivo, mujeres que agarran el mundo por las solapas y lo sacuden hasta colocarlo en su sitio. Mujeres que tejen, mujeres que pinchan y cortan, como debería ser. No os la perdáis.
En Twitter hay una etiqueta de #CoserRelatos para compartir historias relacionadas con la película. Aquí podéis leer la mía:
Lo primero que quiero aclarar, es que este comentarios es una tarea impuesta por Mercedes Ruiz en Twitter. Ya he leído algún comentario y tengo que reconocer que desatendí mi blog cuando me di cuenta de que lo de escribir no era lo mio.
ResponderEliminarDespués del estado de alarma hemos aprovechado para ir al cine cuando hemos podido. Hemos visto varias películas interesantes entre una oferta bastante escasa. Cuando vi que en mi claustro virtual se movían los comentarios sobre el estreno me apeteció verla, pero no sabía muy bien de qué iba, solo sabía que se había rodado en la Comunitat Valenciana y eso era bastante motivación para verla.
La historia, casarse con uno mismo, es ingeniosa. Todos necesitamos de vez en cuando querer casarnos con nosotros mismos.
Como dice José María Ruiz @jmruiz, los guiños berlanguianos son divertidos, aunque yo solo soy capaz de pensar en ello cuando lo leo escrito por otros. No sé qué hago escribiendo este comentario porque soy bastante plano en el ocio, me gusta o no me gusta. Esta me gustó.
Es posible que la situación que me ha hecho participar en la conversación de twitter y escribir este comentario ha sido el tratamiento sociolingüístico que hace la directora, con el que me identifico.
Los personajes utilizan una lengua u otra según con quién estén. Es una situación que se da en mi propia familia a diario.
Rosa habla en valenciano en el trabajo y con los vecinos. Su hermano también habla en valenciano con su hijo pero no con su exmujer.
Los hermanos hablan entre ellos y con su padre en castellano.
Rosa habla en castellano con su hija.
Vi la película en Kinépolis de Valencia y agradezco que la copia fuese la original. No estaba subtitulada.
Parece que en Alicante se ha distribuido una copia totalmente doblada. Cosa que me parece impresentable, más cuando en Salamanca y en Burgos se ha proyectado una versión original, subtitulando los diálogos en valenciano.
He disfrutado viendo la película. Una delicia. Me ha removido muchos sentimientos, supongo que como a todo el que la ve. Es fácil identificarse con Rosa. Todas somos ella. El eterno dilema del amor/servicio a los demás y a uno mismo. Considero imprescindible, y más en estos momentos de pandemia, reconciliarse y amarse a uno mismo. Y al mismo tiempo no perder la unión y pertenencia al grupo. Nos necesitamos. Ya no vale el sálvese quien pueda,somos cada vez más conscientes de que la supervivencia pasa por mirar al que tenemos cerca. Y Rosa no sé va simplemente a hacer su vida. Se queda. Y con valentía les dice a todos los que forman su mundo cuales van a ser sus normas a partir de ahora. Os quiero y me quiero. Amor, comunicación, sabiduría. Una mujer, que como tantos otros seres humanos que ha decidido coser su vida. Utilizando los botones y los hilos del pasado y creando una nueva realidad. Este es uno de mis pensamientos esta mañana de lunes. Mañana quizás son otros...
ResponderEliminarSaludos y, sobre todo, mucha salud, en esta época oscura que nos ha tocado vivir.
ResponderEliminarVimos ayer la película en Sevilla, en Avenida 5 VOS, así que la vimos en versión original subtitulada. Estaba curioso porque se notaban también diferentes acentos, algo que debería ser natural y que tanto cuesta de comprender en las películas en el uso del castellano, que siempre suena igual de estándar salvo en algunas excepciones.
Candela Peña hace un trabajo excelente, con garbo y con gracia. Cuando ya no ves a la actriz y sientes al personaje que representa... es que algo está haciendo muy bien, y Candela se fusiona estupendamente con Rosa hasta hacerse una. Por otra parte, es una película fresca y entretenida, algo que se agradece entre tanto drama que suele rodear habitualmente a las películas "femeninas". Tratar el tema del servilismo, de sentirse ninguneada, de perder la autoestima, y hacerlo con gracia, no es nada sencillo.
Dicho esto, me pareció lo que me pasa en investigación con las historias de vida, y es que no se pueden comentar de forma profunda, ya que no podemos debatir sobre si las decisiones de una persona concreta son mejores o peores, sería precisamente como hacer eso que se critica en la película de quienes malmeten en nuestras vidas diciéndonos lo que es mejor o peor para alguien. En esta época en la que los biopics están de moda, se hacen más difíciles las tertulias cinematográficas. En este sentido, tal vez si hubiera abierto más hilos, tal vez se podrían plantear más debates, vamos, que me habría gustado más que hubieran hilvanado la película sin acabar de coserla ;-)
Me gustaría añadir que no me gusta que la orientación general de la película tenga un eje en la familia, que es uno de los ejes principales del patriarcado, y en una familia típica burguesa de clase media, y que se proponga el mindfulness como salida, algo que acentúa el ya muy presente individualismo. No digo más porque no sé si estoy ya spoileando como se dice ahora...
Me ha gustado mucho volver al cine. La sala estaba tan llena como estaba permitido, y la sensación general fue que a la gente le gustó mucho, con mucho buen rollo. Mayoría absoluta de mujeres.
¡Abrazos y mucha suerte con todo!